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Gregory MIGNARD

3 días en bicicleta con la familia En el canal de Nantes a Brest

¿Te apetece vivir una aventura en bicicleta con los niños? Desde Josselin hasta La Gacilly, recorre el canal de Nantes a Brest durante tres días de turismo pausado, entre pueblos con encanto, senderos tranquilos, paradas a orillas del agua y pequeños placeres al aire libre.

¿Por qué elegir? ¿Esta aventura?

Día 1 Josselin, un comienzo tranquilo

La aventura comienza en Josselin, una de las entradas más bonitas al canal de Nantes a Brest. Antes de ponernos en marcha, nos tomamos nuestro tiempo para descubrir la ciudad y preparar con calma la ruta del día siguiente.

Para esta primera noche, nos dirigimos a La Demeure des Songes, una nueva casa de huéspedes situada en el corazón de la ciudad, a los pies del castillo de Josselin. Su propietario, Sébastien Meyer, aficionado a las dos ruedas, ha pensado en cómo acoger a los viajeros en bicicleta: entrada adaptada, espacio para las alforjas y facilidades para las familias.

Lo que más nos ha gustado de esta etapa:

    • Pasear por el centro histórico;
    • Recorrer el canal a los pies del castillo;
    • Hacer una parada en el Jardín del Bois d’Amour;
    • Subir a lo alto del campanario para ver Josselin desde las alturas;
    • Tomarse un café en la terraza de Gaston et Pettersson.

Día 2 De Josselin a Saint-Congard

Un día estupendo a lo largo del canal

    • Distancia aproximada: 33 km hasta Saint-Congard
    • Tiempo aproximado en bicicleta: unas 2 h 20 min, sin contar las paradas

Tras un buen desayuno, ponemos rumbo a Malestroit siguiendo el canal de Nantes a Brest. El ritmo es tranquilo: el agua a un lado, los árboles al otro, las esclusas que salpican el recorrido y numerosas oportunidades para hacer una parada.

Tras unos 24 km, Malestroit se perfila como la parada ideal para almorzar. Esta «Pequeña Ciudad con Carácter», a orillas del Oust, ofrece un verdadero respiro a mitad del día: se pasea por las callejuelas, se admiran las casas antiguas y, a continuación, se llega a la zona del Grand Déversoir para disfrutar de un pícnic en un entorno bucólico, con mesas y bancos a disposición de los visitantes.

Dependiendo de la edad de los niños, del tiempo y de la energía del grupo, hay dos opciones posibles: pasar la noche en Malestroit o continuar hasta Saint-Congard para una etapa más completa. Esta segunda opción es la que probamos durante la aventura, con una llegada llena de delicias gastronómicas a Saint-Congard.

Lo que más nos gustó de la etapa:

    • Hacer una parada en Canal Bohème, en Guillac, a orillas del canal;
    • Descubrir las callejuelas de Malestroit, «Pequeña Ciudad con Carácter»;
    • Hacer un pícnic en el Grand Déversoir, en un entorno tranquilo a orillas del agua;
    • Darse el capricho de un kouign-amann en el Fournil de Saint-Congard.

Día 3 Las últimas pedaladas hacia La Gacilly

La Gacilly, pueblo de artistas

    • Distancia aproximada: 24 km hasta La Gacilly
    • Tiempo aproximado en bicicleta: aproximadamente 1 h 40 min, sin contar las paradas

Tras una buena noche de descanso, el objetivo del día es La Gacilly. Desde Saint-Congard, la etapa discurre primero junto al canal hasta Saint-Martin-sur-Oust, una parada ideal para descansar y reponer fuerzas. A continuación, la ruta continúa hacia las marismas de Glénac, un bonito paréntesis en plena naturaleza antes de llegar a destino, con juegos, tirolina y un recorrido acondicionado para los niños.

Desde el canal, el trayecto hacia La Gacilly discurre por el camino de sirga, para luego seguir por pequeñas carreteras rurales y un sendero seguro a lo largo del río Aff. Este último tramo requiere un poco más de atención si se viaja en familia: algunos tramos son compartidos con los coches, hay un cruce con poca visibilidad y el recorrido se vuelve más accidentado tras la aldea de Le Houssin.

La llegada a La Gacilly es toda una recompensa. Dejamos las bicicletas, paseamos por las callejuelas llenas de flores, descubrimos los talleres de artesanos y, según la época, las exposiciones del Festival de Fotografía de La Gacilly. Una bonita forma de concluir la aventura, entre naturaleza, cultura y la tranquilidad bretona.

Lo que más nos ha gustado de esta etapa:

    • Hacer una parada gastronómica en La Ruaudais, en Saint-Martin-sur-Oust;
    • Disfrutar de un descanso en plena naturaleza en las marismas de Glénac;
    • Descubrir las callejuelas, los talleres y las exposiciones de La Gacilly;

Equiparse sin estrés con Véloc’Ouest

Para disfrutar de esta aventura con total tranquilidad, el socio técnico de esta ruta es Véloc’Ouest.

El principio es sencillo: las bicicletas, los cascos, las alforjas y el equipamiento necesario se entregan directamente en el punto de partida, en Josselin. Al llegar a destino, el equipo recoge el material en La Gacilly. Una solución muy práctica para las familias que desean vivir esta experiencia sin preocuparse por la logística.

Vienes con lo justo, pedaleas, disfrutas… y todo está pensado para facilitar la aventura.