Brocéliande es un territorio antiguo, atravesado desde hace mucho tiempo por personas, intercambios y saberes. Su patrimonio narra esta presencia humana a través de formas muy diversas: capillas, abadías, castillos, casas con entramado de madera, emplazamientos industriales o lugares de memoria.
Por doquier, la historia se entremezcla con el paisaje. El pizarra púrpura, piedra emblemática del macizo, da color a los muros, las iglesias y los pueblos. Los bosques, los valles y los cursos de agua también recuerdan hasta qué punto la naturaleza ha moldeado las actividades humanas, especialmente en torno al hierro.



















